Hoy he estado en la presentación del Ranking de las 1.200 mayores empresas de Andalucía, el que publica cada año Andalucía Económica. Esta edición, la número 35, se presentó por primera vez en Granada, en la Fundación Caja Granada, y reunió a buena parte del tejido empresarial andaluz, autoridades y patrocinadores.
Lo curioso es que un acto que va de empresas, facturación y rankings acabó girando casi todo el rato alrededor de la inteligencia artificial. Antes de presentar el listado hubo una mesa redonda con Jaime de León, director del Fondo Tecnológico de Mutuactivos, e Ignacio Espejo, su director de soluciones de inversión, moderada por Alfredo Chávarri, director general de la revista. Y ahí salieron varias ideas que, más allá del titular fácil sobre IA, son bastante útiles si tienes una empresa y estás decidiendo qué hacer con todo esto.
Te dejo las que me parecieron más aprovechables, con mi lectura de cómo aterrizarlas en una pyme.





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La IA se monta encima de lo que ya tienes
A ver, la primera reacción de mucha gente con la IA es el miedo. «Esto me va a dejar sin negocio.» En la mesa lo contaban con gracia: los propios gestores de fondos pensaban que eran los siguientes en la lista, que una máquina con todo el histórico del mercado iba a operar mejor que ellos.
Pero el planteamiento que defendían es otro. Todos tenemos ya una capa de software debajo de cada cosa que hacemos: cuando fichas en la empresa, cuando emites una factura, cuando un colegio o un hospital gestiona sus datos. La IA no llega para tirar esa capa, llega para ponerse por encima y trabajar sobre ella. Es decir, sigues con tus sistemas y tus procesos, y la IA se sienta arriba para ejecutar cosas que antes hacía una persona a mano.
Para un empresario esto cambia el marco mental. No tienes que reinventar tu negocio de cero ni tirar lo que funciona. La pregunta útil es otra: ¿qué tareas que hoy se hacen sobre mis sistemas actuales podría ejecutar un sistema por mí?
El error caro: intentar «meterle IA» a lo de siempre
Esta para mí fue la conclusión más potente del día, y la dijo Ignacio Espejo casi de pasada. Lo difícil, decía, es coger una compañía tradicional, con sus procesos de hace veinte años, y reformularla para que use IA. Eso es un marrón enorme. Lo fácil, y lo que de verdad funciona, es montar procesos nuevos desde cero pensados ya con agentes dentro.
Su recomendación a los empresarios de la sala era bastante directa: en lugar de pelearte por sustituir personas dentro de una estructura antigua, monta una línea nueva, una filial, un proceso paralelo que haga algo parecido a lo que ya haces, pero diseñado desde el minuto cero para no necesitar esa carga manual. Construir encima de lo que está pasando, en sus palabras.
Y aquí conecto con lo que vemos a diario nosotros en CLOSE. Cuando un cliente nos dice «quiero meterle IA a mi web» o «a mi gestión», lo que suele funcionar no es enchufar un plugin mágico a lo viejo. Es coger un proceso concreto (la captación de leads, el alta de pedidos, la respuesta a dudas repetidas) y rediseñarlo de arriba abajo con automatización e integración entre herramientas. El resultado se nota mucho más y, sobre todo, escala. Lo otro, parchear lo antiguo, casi siempre sale más caro y más frágil.
Los agentes ya están fichando, y no es postureo
Se habló mucho de agentes, que es el paso siguiente a usar la IA para escribir o resumir. Un agente es un pequeño asistente que ejecuta por ti: hazme el check-in del vuelo, mira que en el AVE de vuelta no me hayan sentado al lado de nadie, búscame ese correo. Suena a futuro, pero los ejemplos que pusieron son de ahora mismo.
Ignacio Espejo contó el caso de un empresario que recibe 1.400 currículos al año. Tenía tres personas de su equipo de recursos humanos dedicadas solo a mover esos CV. Montó varios agentes encadenados: uno recibe los correos y descarta a quien no cumple requisitos, otro contacta a los preseleccionados y les manda diez preguntas para que se graben un vídeo, y un tercero interpreta esos vídeos. Al final del embudo le quedan unas 100 personas que sí merece la pena entrevistar. El trabajo pesado lo hace el sistema.
Otro ejemplo: una prueba de Fidelity en la que dejaron a los agentes respondiendo a clientes una noche entera. Un solo error en toda la noche. Y se mencionó hasta una fábrica de aluminio en Asturias, proveedora de Tesla, que ya tiene humanoides moviendo piezas cuando se va el turno.
La lectura práctica es sencilla. No hace falta automatizar toda la empresa de golpe. Coge el proceso más repetitivo y más aburrido que tengas (el que te come horas sin aportar valor) y plantéate si un agente puede llevarse el 80% del trabajo. Casi siempre lo hay.
Por qué justo ahora y no hace diez años
Una de las reflexiones que más me gustó fue la de por qué la IA ha explotado precisamente ahora. La tecnología base llevaba años cocinándose; Google tenía equipos trabajando en esto desde 2005. ¿Qué cambió en 2022?
Según Jaime de León, los costes laborales. Tras la pandemia llegó la inflación, los salarios empezaron a subir, y de repente las empresas tenían un motivo de peso para buscar formas de producir más con menos. Ahí es cuando la IA sale «del cajón» y se convierte en una herramienta para bajar coste y subir productividad. No fue casualidad ni moda, fue una respuesta a una presión muy concreta en las cuentas.
¿Por qué te importa esto como empresario? Porque te dice cómo mirar la IA. No como un juguete tecnológico, sino como una palanca de margen. Si tienes procesos donde el coste de personal pesa mucho y la tarea es repetitiva, ahí es donde antes vas a notar el retorno. Y al revés: lo que aporta criterio, relación con el cliente o decisión de verdad, eso sigue siendo terreno humano y conviene proteger el tiempo de tu equipo para dedicarlo justo a eso.
Europa regula, pero la pyme tiene una baza
Hubo también un momento más crítico cuando se habló de Europa. La frase que resume el ambiente la soltó Antonio Joyanes, vicepresidente de Moeve (la antigua Cepsa): los americanos son muy buenos en tecnología, los chinos produciendo, y los europeos generando normativas. Lo contaba medio en broma medio en serio, explicando que para leerse una directiva europea de energía de más de mil páginas tuvo que tirar de IA para sacar lo que necesitaba en un tiempo razonable.
El riesgo que apuntaban es real: mientras en Estados Unidos inventan, aquí dedicamos mucha energía a regular, y eso nos puede dejar atrás en las grandes plataformas. Pero salió también una buena noticia, y esta sí que va directa a la mayoría de empresas de aquí. Donde Europa sigue siendo fuerte es en la innovación a nivel de pyme. Compañía pequeña, ágil, que monta cosas. Esa es la liga en la que sí jugamos bien.
Y aquí entra Granada. Gerardo Cuerva, presidente de la Cámara de Comercio y de la Confederación de Empresarios de Granada, recordó que la provincia mete unas 138 empresas en el ranking, en torno al 11,5% del total andaluz, con Vida Pharma y Covirán entre las diez primeras. La alcaldesa, Marifrán Carazo, añadió que el sector tecnológico ya supone alrededor del 10% del PIB granadino y que la ciudad tiene en marcha el Centro Andaluz de Inteligencia Artificial junto a la Universidad de Granada. O sea, que el contexto local acompaña. No estamos mirando esto desde la barrera.
Lo que me llevo
Si tuviera que quedarme con una sola idea para un empresario que aún no sabe por dónde meterle mano a la IA, sería esta: no intentes transformar todo tu negocio de golpe ni le pongas un parche de IA a lo de siempre. Elige un proceso concreto, rediséñalo desde cero con automatización de verdad, mídelo, y cuando funcione, vas a por el siguiente.
La parte tecnológica hoy está bastante resuelta. La diferencia entre las empresas que aprovechan esto y las que se quedan mirando no va a ser quién tiene mejor herramienta, va a ser quién la pone a trabajar dentro de procesos bien pensados. Y ahí, modestia aparte, es justo donde nos movemos: conectar marketing, web y gestión para que el sistema haga el trabajo repetitivo y tu equipo se dedique a lo que de verdad mueve la aguja.
Si te has quedado con ganas de ver cómo aterrizar algo de esto en tu caso concreto, escríbenos y lo miramos sin compromiso. A veces el primer agente, el primero que te quita horas de encima, es más sencillo de montar de lo que parece.






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Conoce a
David
Especialista en Marketing y Marketing en Internet, desarrolla su trabajo ayudando a las empresas a conseguir negocios en Internet.
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