Hace unos años, la mayoría de los vídeos corporativos eran prácticamente iguales. Música épica, imágenes de las instalaciones, un dron sobrevolando el edificio y una voz en off diciendo que la empresa era líder en su sector.
No estaban mal, pero había un problema… Cuando terminabas de ver el vídeo seguías sin saber quién trabajaba allí, cómo era esa empresa o por qué deberías confiar en ella.
Hoy las cosas han cambiado.
Las personas quieren conocer a las marcas antes de comprar. Quieren poner cara a quien les va a atender, escuchar cómo trabajan y comprobar que detrás de una web bonita hay un equipo real.
Por eso los vídeos corporativos han dejado de ser una simple presentación de empresa para convertirse en una herramienta que genera confianza desde el primer minuto.
Vídeos corporativos donde las personas son las protagonistas
En nuestra forma de trabajar hay una idea que repetimos mucho: las empresas las forman personas.
Puedes tener una nave espectacular, maquinaria de última generación o una oficina que parezca sacada de una revista. Todo eso ayuda a transmitir profesionalidad, pero difícilmente conecta tanto como escuchar hablar a alguien que conoce el negocio desde dentro.
Cuando una persona explica cómo trabaja, cuenta por qué nació la empresa o habla de un proyecto con ilusión, el mensaje cambia por completo.
Deja de sonar a publicidad y empieza a sonar a conversación.
Y esa diferencia es enorme.
«Yo es que no sé hablar delante de una cámara»
Si tuviéramos que hacer un ranking de frases antes de empezar una grabación, esta estaría en el número uno… Pero tiene sentido.
Casi nadie está acostumbrado a tener una cámara delante mientras habla de su empresa. La mayoría piensa que va a quedarse en blanco o que necesita aprender un discurso de memoria.
La realidad suele ser justo la contraria.
Los primeros minutos sirven para romper el hielo. Después, simplemente hablamos.
No buscamos que nadie parezca presentador de televisión. Buscamos naturalidad. Que expliquen su trabajo igual que lo harían si un cliente les preguntara en persona.
De hecho, muchas veces las mejores frases salen cuando la persona se olvida de que la cámara sigue grabando.
Un vídeo transmite cosas que una web no puede explicar
Una web puede decir que llevas veinte años en el sector.
Puede contar que cuidas a tus clientes o que trabajas con materiales de calidad.
Pero una cosa es leerlo y otra muy distinta escuchar cómo lo cuenta quien lleva esos veinte años haciendo ese trabajo.
Hay pequeños detalles que solo transmite el vídeo.
- La forma de hablar.
- La seguridad con la que respondes.
- La pasión cuando explicas un proyecto.
- La cercanía con la que tratas a los clientes.
No hace falta un estudio de cine para grabar buenos vídeos corporativos
Existe la idea de que un vídeo profesional requiere una producción enorme, focos por todas partes y equipos imposibles… y no es así.
Lo importante no es tener la cámara más cara del mercado, lo importante es saber qué historia merece la pena contar.
Una buena planificación, una iluminación cuidada y una conversación natural suelen dar mejores resultados que un vídeo lleno de efectos donde nadie termina de entender qué hace la empresa.
Al final, el protagonista no es la producción, es la persona que aparece delante de la cámara.
Cada empresa tiene algo que merece la pena contar
Hay negocios que creen que no tienen nada interesante que enseñar y normalmente ocurre justo lo contrario.
Un taller puede explicar cómo trabaja con cada vehículo.
Una clínica puede resolver las dudas que siempre hacen los pacientes.
Una constructora puede enseñar el proceso de una obra.
Solo hace falta saber encontrar esas historias que ya ocurren cada día.
En Close buscamos conversaciones, no discursos
Cuando grabamos vídeos corporativos no buscamos que todo salga perfecto, buscamos que sea creíble.
Nos gusta preparar las entrevistas para que la persona se sienta cómoda, hacer preguntas en lugar de obligar a memorizar un texto y construir vídeos corporativos donde la empresa se muestre tal y como es.
Porque creemos que esa cercanía conecta mucho más que cualquier guión lleno de frases perfectas.
Al final, una persona puede olvidar un anuncio y puede olvidar un eslogan.
Pero es mucho más difícil olvidar a alguien que le ha hablado con naturalidad y le ha transmitido confianza.
Y precisamente de eso tratan los buenos vídeos corporativos. De hacer que, antes incluso de escribirte o llamarte, el cliente tenga la sensación de que ya conoce a la empresa que tiene delante.
